"Oigo los saltos de agua y me pierdo en la inmensidad de los montes tras los que escondes tu desesperación. Aquí los ruidos ajenos ensordecieron hace ya tiempo, detalle que indica que los turbios días concluyeron. El repicar de tus dedos en mi hombro me trasladan a tus mares confusos, tiro de tí y te acomodo en mi valle. La brisa fresca se escapa de entre la cola de caballo rociando sus limpias aguas en nuestros rostros.Acomodados en las rocas, las montañas que nos rodean nos cobijan de los fríos vientos que soplan alrededor.Destiendo sin más tus maltrechos ropajes, aireados.Descubro mis manos, dos palmas abiertas, en ellas, una infinita hebra de cabellos de oro enhebrada al alfiler de la esperanza. Coso tu atuendo maltrecho de confusión, al son del cantar de las aves que anidan sobre el árbol que nos da sombra.Envuelvo tu alma de nuevas vestiduras, limpias, seda blanca resplandeciente hilada en cabellos de oro...
Y en la lejanía repican las campanas, tus mares te llaman.Es hora de que vuelvas...con fuerzas renovadas."
No hay comentarios:
Publicar un comentario