
Solo me quedaba mirar hacia el sol...
emprender mi viaje hacia donde me dictaba
la luz que dirigieran sus rayos
...donde me indicaran con certeza
que era allí de donde provenía
el apoyo que necesitaba,
el fruto de la semilla que he ido sembrando en mi camino.
Creí que su tímida luz del amanecer...
me proporcionaría las fuerzas necesarias
para emprender un nuevo viaje
...que regalara vida a mi alma
para avivar mi llama de esperanza,
sentir la plenitud de mis días...
reemprender mis planes perdidos en lo sombrío.
Intuí que esos rayos de luz...
que hacían fruncir mi ceño,
me estaban por fin mostrando
...que de las piedras encontradas en mis andares
había conseguido forjar una morada
que se estuvo construyendo en mi sueño
y ...que ,con paciencia,se cruzaría en mi destino.
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